Respuesta a un mensaje recibido II

Realmente nunca presto mucha atención al lenguaje con que cada quien describe lo que está experimentando..

Creo que es mas importante vivir y experimentar la Vida que tener una expresión súper ajustada de palabras y conceptos..

Hay tiempo para todo, no siempre podemos poner en palabras lo que estamos viendo, tenemos que tener paciencia con nosotros mismos para que poco a poco, el obrar del Señor en nuestra vida vaya haciendo que la Verdad Viva se haga Vida en nosotros o nos vayamos sumergiendo mas y mas en ella para que ella nos llene y nos rodee por completo.. y en algun momento podamos usar entonces palabras para describir, ya no algo que estamos viendo, sino lo que estamos experimentando.

A veces nos apresuramos a tener palabras con que contar a otros lo que vemos, pero eso es solo otra forma de querer tener el control; nos gusta poder poner en palabras las cosas porque de esa forma parece que las hemos capturado, que ya son nuestras; otras veces lo hacemos porque tenemos miedo de que nos olvidemos o que se vaya de nosotros la visión que estamos teniendo, no queremos perder el momento, no queremos que de pronto dejemos de entender lo que entendemos, nos aferramos a lo que estamos sintiendo porque nos produce cierta consolación o cierto alivio… pero también eso es una forma de querer tener el control.

Debemos abandonarnos con plena confianza al amor del Señor, confiar en que El tiene el deseo de darse a conocer, y que El tiene sus tiempos y sus maneras de darse a conocer a nuestro corazón… que no es cuando y como pensamos, sino como y cuando El lo desea, y eso debe ser suficiente para nosotros. Debemos aprender a esperarlo, a desearlo y a esperarlo; a mantenernos en una dulce dependencia de su Persona, para que sea El mismo y no aquello que vemos de El, nuestro consuelo y nuestro deleite.

En esa espera somos purificados, son purificadas nuestras intenciones, nuestros anhelos son cambiados, nuestra voluntad es cambiada por la suya, y crece un poquito mas de su Vida y hay un poquito menos de todo lo que compone la nuestra dentro de nosotros.

No hay apuro por contar a otros, ni por poner en palabras las cosas; nuestra urgencia es poder experimentarlas, pero lo único que podemos hacer al respecto es seguir rindiéndonos a la obra de su Luz en nuestro corazón, dejando que la semilla encuentre buena tierra para que pueda crecer sin obstáculos, sin otros deseos, sin otros anhelos, sin nada que la ahogue…

Por otro lado cuando alguien me dice: “que Dios lo bendiga”, lo que puedo oir es el sonido de un corazón lleno de amor y gratitud a Dios que desea el buen obrar de Dios sobre mi vida, y eso siempre lo agradezco, no se me ocurriría pensar si es o no una expresión teológicamente correcta… sería muy lejano al Espíritu de Cristo algo así, y espero nunca caer en eso.

Debemos tener presente que todas las cosas las usa el Espíritu Santo para enseñarnos a confiar en el Señor, no en lo que hizo, ni en lo que ha dicho, sino en su Persona. Es muy comun que busquemos recordar sus hechos, o sus palabras para encontrar cierta seguridad en ellos, pero todo su obrar en nuestra vida y todo el deseo de Dios es enseñarnos a confiar en El, que le conozcamos, que permanezcamos en una comunión viva con El, y que esa comunión viva produzca en nosotros fe, o dicho de otro modo, produzca el total abandono de todo nuestro ser en sus amorosas manos y podamos así descansar no en una promesa, sino en Aquel que prometio, en su infinita Bondad y Misericordia que se manifiesta cada día en todo cuanto nos ocurre, en todo lo que solemos llamar nuestra vida..

Todo lo que describes que te acontece es normal, he pasado por esas mismas dudas e interrogantes, y los mismos temores a equivocarme, pero estoy seguro que el Señor dará testimonio en tu corazón a través de su Espíritu que nos guía continuamente hacia la Verdad viva si nos mantenemos humildes y enseñables…

No te preocupes por los silencios, estoy familiarizado con ellos, y puedo entender que a veces no sabemos que decir, o como decirlo, sin que ello signifique necesariamente que algo anda mal…

La obra del Señor es vaciarnos de nosotros mismos, y eso incluye nuestras propias palabras llenas de nuestra imaginación, nuestras comprensiones, opiniones, etc, y su Vida debe crecer en nosotros y dar fruto para que también en algún momento haya palabras nuevas, palabras que manen de esa nueva Vida, las que enseña el Espíritu para poder acomodar conforme a su guía cada cosa. (1Co.2:13)

No Comments